Cuando tu hijo intenta llamar la atención

 

"Oh!, ese niño está haciendo drama para llamar la atención, la mejor estrategia es ignorarlo!".

 

Al cuestionar el razonamiento detrás de esta estrategia, muchas personas dicen que los niños actúan así porque les gusta llamar la atención. Por lo tanto, ignorar al niño aún continúa siendo una forma de "extinguir" comportamientos negativos. 

Sin embargo, al revisar investigaciones científicas actuales acerca del desarrollo social y emocional de los niños, "ignorar" no tiene ninguna base. 

 

Hay otra forma de ver los desafíos del comportamiento, y es a través de la lente de la neurociencia relacional. Esta lente nos ayuda a entender los comportamientos instintivos que tienen los niños para sobrevivir en un mundo que a menudo siente amenazante. Esto es especialmente cierto para los niños que son particularmente vulnerables.

 

Empecé a ver los desafíos conductuales a través de este lente diferente mientras trabajaba como parte de un equipo multidisciplinario, que incluía terapeutas ocupacionales, logopedas, fisioterapeutas, pediatras del desarrollo y neurólogos, aprendí que en los comportamientos hay mucho más de lo que vemos en la superficie. Aprendí que para comprender verdaderamente la naturaleza de las conductas de un niño, necesitamos tener conocimiento de las diferencias individuales de ese niño, incluso cómo interpreta la información sensorial del entorno y del interior del cuerpo, lo que influye en la regulación emocional y del comportamiento.

 

Por lo tanto, cuando los niños tienen conductas desafiantes, explosivas y persistentes, es una señal para que los adultos presten atención; no se trata de una manipulación intencionada por parte del niño para llamar la atención. Esta es una distinción importante. El punto clave es que cada ser humano tiene sus propios factores desencadenantes de crisis, y a menos que comprendamos estos factores desencadenantes, ya sea que provengan del medio ambiente o de algo interno para el niño, como una sensación intolerable o una emoción, perderemos la capacidad de entender las causas y apoyar a los niños con desafíos de conducta.

 

Lo que he descubierto es que cuando dejamos de clasificar los comportamientos como de “búsqueda de atención negativa”  y buscamos una comprensión más profunda, todo cambia.  Pasamos de culpar a investigar y hacer la pregunta: ¿Qué tipo de atención necesita este niño, en este momento, de los adultos a su alrededor?

En las sabias palabras de la educadora de padres, Janet Lansbury, el mensaje que l@s niñ@s necesitan percibir de los adultos cuando se encuentran en un estado de angustia es: “Estamos aquí para ayudar cuando estás fuera de control y vemos la incomodidad detrás de su comportamiento”. Entonces, en lugar de asumir que un niño busca atención negativa: ¡Preste atención! y trate de descubrir qué es lo que ha provocado que el niño se sienta angustiado. Y lo más importante, use el comportamiento del niño como una guía para descubrir lo que él o ella necesita de usted emocionalmente en ese momento.

 

Tomado de: terramater.es

 

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